Viajar a Uganda “La Perla de África”

Si bien la pobreza está generalizada, gracias a su generosa naturaleza no hay hambre.

/01/2021, 11:15h 

Debo confesar no haber leído ningún libro de Javier Reverté y al enterarme de su muerte el pasado 2020, sentí la necesidad de leer alguno de los que publicó. Escogí “El sueño de África. En busca de los mitos blancos del continente negro”, en el cual relata su viaje realizado entre los meses de Enero a Abril del 1992 por los tres países que componen el África oriental: Kenia, Tanzania y Uganda.

Lo terminé ahora cuando se cumplen 2 años de nuestro viaje a Uganda con unos familiares para visitar a nuestra sobrina, enfermera, que trabajaba en una organización española coordinadora de distintos proyectos de cooperación de talleres para empoderar a mujeres, sanitarios, orfanato y clases para niños que no pueden asistir a las distintas escuelas del país por carecer sus familias de recursos.

Según describe Javier Reverté inició su viaje en Uganda, comentando una breve estancia en Fort-Portal, población de unos 40.000 habitantes, situada en el oeste del país muy cercana al Congo y Ruanda. Esta es la población donde residimos para visitar, al igual que el escritor, los parques nacionales “Queen Elizabeth y Lake Mburo” y también otros lagos de agua dulce cercanos.

Uganda llamada “la perla de África” por Winston Churchill en su visita en 1907, aunque con un reciente oscuro pasado político, actualmente es uno de los países más seguros del continente africano para viajar. El turismo se está abriendo poco a poco para conocer su esplendorosa naturaleza y fauna, sin tener que envidiar a los dos países vecinos del África oriental con mucho más turismo. Mi viaje a Kenia, hace años como turista en un safari fotográfico, me permite considerar a Uganda actualmente como más auténtico.

Aunque el país se está desarrollando, el 85% de su población vive en zonas rurales siendo sus principales recursos de subsistencia, como el cultivo del té y el café, legumbres y sobretodo de plátanos y también otros frutos tropicales. Si bien la pobreza está generalizada, gracias a su generosa naturaleza no hay hambre.

Se palpa la reconocida amabilidad de su población, sobretodo de los niños y niñas que aunque tímidos no piden dinero, solamente “sweets”, partiendo los caramelos con sus dientes para ofrecer la mitad a un compañero, en el caso que tengamos menos caramelos para repartir. Saludan siempre desde sus casas, por los caminos y pistas al igual si vas andando o en “boda-boda”, las motos-taxi para uno o dos pasajeros, con un “¿How are you?”, esperando que contestes “Fine” o “Ok”. Confieso que durante meses me desperté soñando con estas frases.

Mis últimos comentarios son para escribir que será difícil que olvide este país por sus gentes y experiencias personales y por supuesto por su fauna y naturaleza. Javier Reverté al final de su libro manifiesta que había ido a África para encontrar sus sueños infantiles y había encontrado uno de nuevo: vagar. Determinó que debía cumplirlo y volver para viajar de un lado a otro dando tumbos, quizás entonces la expresión swahili  “mzungu” utilizada en el África oriental para las personas blancas y europeas esté mejor aplicada, ya que su significado además es el de un extranjero que llega a un lugar de paso.