Rusia da por perdidas las relaciones con la Unión Europea y encarcela a Navalny.

Hasta la fecha las autoridades rusas habían evitado encerrar al carismático disidente durante periodos largos. Tras las fuertes protestas de las últimas semanas y la condena internacional, Rusia ha pasado al contraataque

Fotomontaje, Imagen del Presidente Putin y al Fondo,  la plaza Roja con la torre del Salvador del Kremlin de MoscúDmitry Azovtsev, http://www.daphoto.info, Licencia 

Yordan Roque Álvarez, 20/02/2021, 14:45h

Aunque Navalny siempre ha estado en el ojo del huracán, muchas veces se librar de ir a prisión, si embargo esta vez no ha habido vuelta atrás, ni clemencia. El líder opositor ruso Alexei Navalny tendrá que pasar 2,5 años en la cárcel por decisión de un tribunal de Moscú, que rechazó este sábado su apelación.

Hasta la fecha las autoridades rusas habían evitado encerrar al carismático disidente durante periodos largos. Tras las fuertes protestas de las últimas semanas y la condena internacional, Rusia ha pasado al contraataque diciendo que el caso del envenenamiento de Navalny fue “inventado” por Occidente. Moscú da por rotas las relaciones con la UE, que ha exigido varias veces la liberación del opositor.

La UE, con algunas vacilaciones, ha rechazado el proceder de la justicia rusa: “El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dictaminó que Navalny debe ser liberado inmediatamente. La UE repite su llamamiento a las autoridades rusas para que lo hagan sin demora. Esperamos que Rusia cumpla con sus compromisos internacionales como signatario de la Convención Europea de Derechos Humanos”, escribió el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, en su cuenta de Twitter hace dos días.

Navalny fue detenido el 17 de enero en el aeropuerto de Sheremetievo de Moscú, justo después de regresar de Alemania donde había permanecido desde finales de agosto tras su envenenamiento con un agente nervioso en la ciudad rusa de Tomsk.

El pasado 2 de febrero, la Justicia rusa hizo efectiva una pena suspendida de 3,5 años de cárcel impuesta a Navalny en 2014. Rusia había permitido a Navalny seguir libre durante años, aunque con la amenaza pendiente de volver a prisión al menor desliz. Tras un año en el que Navalny difundió más investigaciones embarazosas para el gobierno ruso y resultó envenenado, el engranaje judicial volvió a ponerse en marcha.

El servicio penitenciario ruso le acusó de haber violado reiteradamente las reglas de conducta impuestas en el expediente de su ‘libertad condicional’ en el marco del caso Yves Rocher Vostok.